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Control de temperatura y humedad en naves industriales

Cómo medir, regular y automatizar la temperatura y la humedad en una nave industrial: niveles de referencia, punto de rocío, normativa española y sistemas.

Control de temperatura y humedad en naves industriales

Controlar la temperatura y la humedad en una nave consiste en medirlas en los puntos adecuados, compararlas con unos niveles objetivo y actuar de forma automática con ventilación, extracción o refrigeración cuando se salen de rango. Lo que casi nadie vigila a tiempo es la relación entre ambas: con la misma humedad relativa, una superficie fría puede condensar y otra no. Esta guía explica qué medir, qué niveles tomar como referencia en España y cómo se regula el ambiente sin disparar el consumo.

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En resumen

  • Temperatura y humedad relativa no se controlan por separado: el punto de rocío es el dato que avisa de que habrá condensación.
  • En España, el Real Decreto 486/1997 marca 17-27 ºC o 14-25 ºC según el trabajo, y una humedad relativa del 30 al 70% en locales cerrados.
  • Un sistema de control completo une sensores bien ubicados, un controlador y actuadores (ventiladores, extractores, enfriadores) que responden solos.
  • Antes de elegir equipos conviene un estudio técnico: carga interna, horarios y comportamiento a carga parcial determinan el ahorro real.

Tabla de contenidos

Qué significan temperatura y humedad relativa en una nave

La temperatura es la parte fácil: se mide con una sonda y todo el mundo la entiende. La humedad relativa es más engañosa. Expresa cuánto vapor de agua hay en el aire en relación con el máximo que cabría a esa temperatura, así que es una medida relativa. El punto de rocío, en cambio, es la temperatura de saturación y una medida absoluta, tal como lo explica la guía de control de la humedad de la EPA.

Esto tiene consecuencias prácticas. Dos naves a 22 ºC y 55% de humedad relativa pueden comportarse de forma muy distinta si una tiene la cubierta o el muelle de carga mucho más fríos que la otra. Donde la superficie baja del punto de rocío, aparece agua. Por eso la EPA plantea la gestión de la humedad como una gestión de la condensación: vigilar la temperatura de las superficies frente al punto de rocío es la clave técnica.

Gotas de condensación sobre un marco metálico

En una nave grande, además, el aire no es uniforme. Cerca de la cubierta en verano se acumula calor; a ras de suelo, junto a muelles abiertos, entra aire exterior húmedo o frío. Un único termohigrómetro en la oficina no describe nada de eso.

Por qué importa controlarlas

Hay tres razones que suelen aparecer en la cuenta de resultados de una nave logística o industrial.

Personas. El confort térmico afecta al rendimiento y a la salud laboral. Un artículo técnico de RS sobre medición de condiciones ambientales (septiembre de 2025) señala que medir estas variables influye en los procesos, en la salud de los trabajadores y en la vida útil de la maquinaria.

Producto. Según una declaración técnica sobre gestión de la humedad en el transporte de mercancías, el riesgo de corrosión crece de forma marcada a partir del 40% de humedad relativa y el moho empieza a desarrollarse hacia el 75% o más. Es un dato del transporte, pero ofrece una referencia útil para almacenes de metal, componentes, cartón o alimentos envasados.

Instalación. La condensación sobre estructuras, racks y cuadros eléctricos acorta la vida de lo que toca. Y una nave sin control de calor obliga a parar o a ralentizar el trabajo en los días más duros.

Niveles de referencia en España

No existe una cifra única válida para todas las naves: depende de la actividad, de lo que se almacena y de quién trabaja dentro. Para los puestos de trabajo, el punto de partida legal es el Real Decreto 486/1997, que fija las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo e incluye las condiciones termohigrométricas. Para locales cerrados, el texto del BOE establece:

Parámetro Rango
Temperatura, trabajos sedentarios 17 a 27 ºC
Temperatura, trabajos ligeros 14 a 25 ºC
Humedad relativa 30 a 70%
Humedad relativa mínima con riesgo de electricidad estática 50%

Si quieres profundizar en la parte térmica, tenemos una guía sobre la temperatura máxima en naves según el RD 486/1997.

El RITE, modificado por el Real Decreto 178/2021, añade otra capa: las instalaciones térmicas deben diseñarse para mantener el bienestar térmico en la zona ocupada, considerando temperatura operativa, humedad, velocidad del aire y asimetrías radiantes. Las condiciones de diseño dependen de la actividad metabólica, la vestimenta y el porcentaje estimado de insatisfechos (PPD).

Para el producto almacenado, los límites los marcan el fabricante, la ficha técnica o el cliente. Es el caso de los medicamentos, donde la temperatura controlada es un requisito de calidad; en ese ámbito tenemos una página sobre climatización de almacenes farmacéuticos.

Cómo se mide: sensores y puntos de medida

La calidad del control depende de la calidad de la medida. Estos son los criterios que más pesan:

  1. Qué medir. Temperatura y humedad relativa como mínimo; el punto de rocío se calcula a partir de ambas. En naves con presencia continua de personas, el CO₂ es un buen indicador de si la renovación de aire es suficiente.
  2. Dónde medir. En la zona ocupada, no solo junto al controlador. Conviene añadir puntos en la cubierta (donde se acumula el calor), en muelles y en zonas de producto sensible.
  3. Temperatura de superficies. Si el problema es la condensación, hay que conocer la temperatura de paredes, cubierta o estructuras, no solo la del aire.
  4. Registro. Un sistema que guarda el historial permite demostrar condiciones a un cliente o una auditoría y detectar tendencias antes de que sean incidencias.
  5. Calibración y mantenimiento. Un sensor desviado engaña al sistema entero. Debe revisarse con la periodicidad que indique el fabricante.

También hemos recopilado criterios de selección en nuestra guía de sensores de temperatura y humedad industriales.

Cómo reducir la humedad en una nave

Cuando una nave tiene humedad alta, el error habitual es comprar un deshumidificador sin entender de dónde viene el agua. Conviene ordenar las medidas de más a menos estructural:

  • Evitar la entrada de humedad. Cubiertas y cerramientos en buen estado, drenaje correcto, muelles que no queden abiertos más de lo necesario.
  • Evitar que el aire toque superficies frías. Es la lógica que recomienda la EPA: limitar la condensación interna y asegurarse de que, si se produce, el agua pueda secarse.
  • Renovar y mover el aire. La ventilación saca aire cargado de vapor e introduce aire más seco cuando el exterior lo permite. Mover el aire con grandes ventiladores ayuda a que las superficies se sequen y evita bolsas estancas.
  • Deshumidificar o climatizar solo cuando el aire exterior no sirve (por ejemplo, en jornadas de costa con mucha humedad) o cuando el proceso exige un valor muy estricto.

Ventilación, deshumidificación o climatización

La elección depende de la causa y del nivel exigido:

Situación Primera opción razonable
Calor acumulado y aire viciado, sin requisito estricto de humedad Ventilación natural o forzada, extracción y movimiento de aire
Calor seco en verano, personal trabajando Enfriamiento evaporativo, que baja la temperatura pero aporta humedad
Humedad que condensa en superficies frías Renovación de aire, control de la temperatura superficial y, si hace falta, deshumidificación
Valores estrictos de producto o proceso Climatización dimensionada para ese punto de consigna

El enfriamiento evaporativo merece una nota: enfría evaporando agua, por lo que sube la humedad del aire impulsado. Funciona muy bien con aire exterior seco y exige control cuando la humedad ya es alta. Tenemos una comparativa de evaporativo, aire acondicionado y HVLS y otra sobre la temperatura de impulsión del evaporativo.

Regulación automática: qué se instala y cómo trabaja

Un control automático tiene tres piezas: sensores que miden, un controlador que decide y actuadores que ejecutan. La clave está en la lógica del controlador, que debe cruzar variables en lugar de reaccionar a una sola.

Un ejemplo de lógica sensata para una nave logística en verano:

  1. Si la temperatura interior supera el umbral y el aire exterior está más fresco, se activa la extracción para renovar el aire (free cooling).
  2. Si el exterior está caliente pero seco, entra el enfriamiento evaporativo, vigilando que la humedad interior no supere el límite fijado.
  3. Si la humedad interior sube demasiado, el controlador reduce el aporte evaporativo y prioriza ventilación.
  4. En invierno, los ventiladores de gran diámetro reducen la estratificación del aire para que el calor no se quede bajo la cubierta.

La guía técnica del IDAE sobre equipos autónomos ya recoge un principio parecido: los sistemas de control con sondas de CO₂ ajustan la ventilación a la ocupación real y evitan gastar energía de más.

Los equipos que se suelen combinar en este tipo de proyectos son ventiladores HVLS, ventiladores direccionales, extractores bidireccionales con free cooling, enfriadores evaporativos y adiabáticos y, para calefacción y refrigeración eficientes, aerotermia industrial. Para ver cómo cambia su uso con las estaciones, consulta la guía de ventiladores HVLS en verano e invierno.

Eficiencia energética y costes

Controlar el ambiente no tiene por qué ser caro si el sistema solo trabaja cuando hace falta. Para estimar un ahorro real, la guía técnica del IDAE sobre ahorro y recuperación de energía recomienda simulaciones que tengan en cuenta la carga interna, el horario de funcionamiento y las prestaciones a carga parcial. Es decir, ninguna cifra genérica vale: depende de tu nave.

El artículo de RS ya citado sostiene que el retorno de la inversión en controles ambientales industriales suele llegar en menos de dos años gracias a la optimización energética. Tómalo como orden de magnitud y no como promesa: cada instalación tiene su propio cálculo.

Lo que sí conviene pedir en cualquier propuesta:

  • Qué carga térmica y qué renovaciones por hora se han supuesto.
  • Qué consigna de temperatura y humedad se persigue y por qué.
  • Cómo se comporta el sistema en horas de baja ocupación.
  • Qué mantenimiento exige y quién lo hace.

Nuestra perspectiva

En Sierra Calderina vemos a menudo el mismo patrón: una nave con sensores sueltos y equipos que se encienden a mano. Los datos existen, pero llegan tarde o nadie los cruza, y la humedad se descubre cuando ya hay condensación.

Por eso trabajamos de forma integrada. Combinamos ventilación, extracción y refrigeración bajo un controlador IoT autónomo que decide según temperatura, humedad, CO₂ y estación, y que se ajusta de forma remota con el tiempo. Nuestra propuesta de valor es que cada nave tenga un sistema pensado para su actividad, no una solución de catálogo.

Creemos que el orden correcto es diagnóstico, dimensionado según normativa, instalación y ajuste continuo. Un estudio técnico previo evita tanto el equipo sobredimensionado como el que se queda corto en el primer verano exigente. Y creemos que, bien diseñado, este enfoque permite reducir de forma notable el uso de climatización tradicional en los periodos de baja demanda.

la redacción

Cómo planteamos un proyecto con nosotros

Si tu nave necesita controlar temperatura y humedad, en Sierra Calderina diseñamos, instalamos y mantenemos sistemas de ventilación y climatización industrial llave en mano. Empezamos con un estudio técnico personalizado, dimensionamos según normativa y dejamos el sistema integrado en un controlador IoT. Puedes consultar nuestra gama de productos de ventilación industrial o la página de ventilación y climatización de naves industriales.

Sierracalderina

Según el sector, el enfoque cambia: tenemos páginas específicas para talleres, centros de producción y fábricas y naves agroalimentarias y centrales hortofrutícolas.

Un orden de trabajo práctico

Si vas a abordar el control de tu nave, este orden suele ahorrar errores:

  1. Define qué proteges. Personas, producto, estructura o proceso. Cada uno tiene su rango.
  2. Mide durante un tiempo. Una semana de datos en varios puntos, incluidos los días más calurosos o húmedos, enseña más que cualquier estimación.
  3. Localiza el origen. Calor solar por cubierta, procesos internos, entrada por muelles, filtraciones o ventilación insuficiente.
  4. Elige la solución más sencilla que cumpla. Muchas veces es mover y renovar aire antes que climatizar.
  5. Automatiza. Un sistema que depende de que alguien lo encienda deja de funcionar el día que ese alguien no está.
  6. Revisa. Compara consumo y condiciones antes y después, y ajusta consignas por estaciones.

Puedes encontrar más material en nuestro blog de ventilación y climatización industrial y en las guías de ventilación industrial.

Preguntas frecuentes

¿Qué humedad relativa es adecuada en una nave industrial?

Para los puestos de trabajo en locales cerrados, el RD 486/1997 establece una humedad relativa entre el 30 y el 70%, con un mínimo del 50% si hay riesgo de electricidad estática. Para el producto almacenado, manda lo que indique su fabricante o su cliente, que puede ser más estricto.

¿Cuál es la diferencia entre humedad relativa y punto de rocío?

La humedad relativa compara el vapor presente con el máximo posible a esa temperatura, así que cambia si cambia la temperatura. El punto de rocío es la temperatura a la que el aire se satura y empieza a condensar, y es una medida absoluta. Si una superficie está por debajo de ese punto, se moja.

¿Cómo reduzco la humedad de una nave sin deshumidificador?

Empieza por detectar el origen: filtraciones, muelles abiertos o superficies frías. Después, mejora la renovación de aire con extracción y mueve el aire para que las superficies se sequen. El deshumidificador queda para casos con requisito estricto o aire exterior muy húmedo.

¿Qué sensores se necesitan para controlar temperatura y humedad?

Como base, sondas de temperatura y humedad relativa repartidas por la zona ocupada, la cubierta y las áreas de producto sensible. Si hay mucha presencia de personas, añade CO₂ para ajustar la ventilación a la ocupación real. Todos deben conectarse a un controlador que automatice los equipos.

¿Merece la pena automatizar el control?

La automatización evita que los equipos funcionen cuando no hacen falta y reacciona antes de que haya incidencias. El ahorro concreto depende de la carga interna, el horario y el funcionamiento a carga parcial, por lo que lo adecuado es calcularlo con un estudio técnico de tu nave.

Fuentes

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